Las sospechas se extienden a la mayoría de vigilantes de los Juzgados de Alicante

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    • Las sospechas se extienden a la mayoría de vigilantes de los Juzgados de Alicante

      Alicante
      Las sospechas se extienden a la mayoría de vigilantes de los Juzgados de Alicante
      La investigación revela que otros guardas jurados de Benalúa han vendido objetos, mientras la empresa aparta a los imputados
      18.01.12 - 00:28 - MANRIQUE C. SÁNCHEZ | ALICANTE.


      La investigación policial por el robo de unas joyas que estaban bajo custodia de un juzgado de Alicante ha puesto bajo sospecha a la mayoría de los vigilantes del Palacio de Justicia de Benalúa. Los agentes han constatado que muchos de los guardas jurados -todos a excepción de dos, según diversas fuentes consultadas por este diario- figuran en listados de tiendas de segunda mano y compraventa de oro como vendedores de variados objetos. Por el momento, el magistrado José Luis de la Fuente, que instruye estas diligencias previas, solo ha encausado a tres miembros de la plantilla y a la mujer de uno de ellos, tras su detención la semana pasada por un delito de robo con fuerza y otro de receptación, respectivamente.

      Los trabajadores implicados han sido suspendidos cautelarmente de empleo, pero no de sueldo, por la dirección de CECA Seguridad, la empresa que presta el servicio de vigilancia nocturna en los edificios judiciales de toda la Comunitat. «Es una medida de carácter temporal hasta que tomemos alguna otra decisión. El asunto lo está estudiando nuestro departamento jurídico», explicó ayer el gerente de la mercantil, Amadeo Renau. «Estamos mirando a ver qué ha ocurrido allí. Hemos hablado con ellos y debemos mantener la presunción de inocencia porque no tenemos el sumario», añadió.

      Las detención de los tres vigilantes ha generado preocupación en el Decanato de los Juzgados. Su responsable, el decano Juan Carlos Cerón, ha comunicado los hechos a la Dirección Territorial de la Conselleria de Justicia y Bienestar Social.

      Desde el jueves, día de los arrestos, comentarios y rumores de todo tipo han comenzado a proliferar en los pasillos de las distintas sedes judiciales. Los sospechosos eran bastante conocidos. Alguno de ellos llevaba diez años en el servicio, vigilando tanto la Audiencia como los dos edificios del barrio de Benalúa.

      Además, la operación desarrollada por los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (Udev) de la Policía Nacional ha proporcionado una explicación lógica a la desaparición de piezas de convicción (pruebas en procedimientos penales) que se viene registrando desde hace años.

      Un funcionario relató ayer a este diario cómo denunció en su día, hace ya una década, la sustracción de una 'play station' que debía ser devuelta a su legítima propietaria, víctima a su vez de un robo anterior. La caja estaba vacía. Los ladrones forzaron incluso en una ocasión el candado de una caja fuerte. Teléfonos móviles, pequeñas alhajas, ordenadores portátiles o perfumes han sido blanco de hurtos en las dependencias de Benalúa en los últimos años. «Esto viene de lejos», confirma el magistrado Cerón.

      No obstante, las denuncias presentadas por los secretarios judiciales que echaban de menos algunas pruebas solían caer en saco roto. Según fuentes judiciales, muchos de esas piezas de convicción se guardan durante meses, lo que complica luego, transcurrido el tiempo, el hallazgo de huellas dactilares en el escenario de los robos.

      El gerente de Ceca rechazó ayer precisar si la empresa, a la que la Generalitat le prorrogó hace unos meses el contrato hasta que salga de nuevo a concurso, tenía conocimiento de esas incidencias y había recibido quejas por la actuación de sus empleados.