«¡Urgente, agente gravemente herido!»

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    • «¡Urgente, agente gravemente herido!»

      AGRESIÓN EN REKALDE
      «¡Urgente, agente gravemente herido!»
      Un escolta ayudó a los municipales atacados en Rekalde a reducir a los agresores mientras eran increpados por unas treinta personas
      17.01.12 - 02:12 - AINHOA DE LAS HERAS | BILBAO.


      «¡Quítasela, quítasela!», gritaba el conductor infractor a sus acompañantes en referencia al arma reglamentaria del agente al que estaban golpeando en el suelo, según declararon los policías agredidos en su comparencia para el atestado que ha realizado la Policía Municipal de Bilbao sobre los hechos y al que ha tenido acceso este periódico. Uno de los implicados pulsaba «el gatillo de seguridad para su extracción», detallan los protagonistas en la diligencia. El propio automovilista tenía la porra extensible del policía en una mano y le amenazaba con ella, según el escrito policial.

      Los dos agentes patrullaban por Rekalde a las nueve y diez de la mañana del pasado jueves cuando vieron a un 'Volkswagen Golf' negro aparcado en carga y descarga con una persona en su interior, «en actitud de espera». Le indicaron que retirara el vehículo, pero lo aparcó unos metros más allá en doble fila, obstaculizando un carril.

      El hombre estaba acompañado de varias personas, recuerdan los policías. Uno de los agentes se dirigió al conductor para pedirle que retirara el vehículo, momento en que otros dos individuos fueron a por él «en actitud amenazante». El primero le lanzó un contundente puñetazo a la cabeza que le derribó y el policía cayó sobre el capó del coche patrulla. Después, continuaron los otros dos, señala el atestado. Según declaró, le propinaron «patadas y pisotones». Su compañero acudió en su ayuda y también fue agredido por dos individuos.

      En un momento, el uniformado logró zafarse de los agresores y pidió ayuda por la emisora. «¡Urgente, un agente gravemente herido, ambulancia!», fue el mensaje que escucharon el resto de patrullas, que acudieron en masa en su ayuda. Mientras, los dos policías agredidos lograron evitar que les quitaran el arma a puñetazos y apuntando con ella al suelo «y sin llegar a montarla», lograron que el conductor arrojara la defensa policial. Después, fue encontrada debajo del coche patrulla. Los agentes obligaron al infractor -J.M.C.M., de 29 años- y a uno de sus acompañantes -B.C.M., de 26- a entrar en un taller mecánico, mientras los otros dos implicados se dieron a la fuga.

      Línea de contención

      En ese momento, un escolta privado que vio la escena se identificó y ayudó a los policías a reducir a los agresores. También una vigilante de la OTA fue testigo de los hechos y llamó a una ambulancia. El tercer detenido -P.C.M., de 24- fue localizado por uno de los agentes agredidos en los alrededores y el cuarto, conocido como Jonatan, se presentó al día siguiente en el Juzgado.

      Los cuatro arrestados, que se negaron a declarar en comisaría y sólo lo hicieron en el juzgado, quedaron en libertad con cargos; el conductor y otro tienen antecedentes policiales por lesiones, agresión y tenencia de arma prohibida. Uno de los policías cogió la baja por las graves lesiones que presentaba, un ojo inflamado y contusiones y heridas en la cara y el cuerpo. Su compañero también necesitó varios días para recuperarse de las lesiones.

      Según los policías que acudieron en refuerzo y otros testigos, una treintena de personas, allegados de los agresores, se fueron aproximando hacia el taller donde se encontraban los policías y los detenidos, increpando e insultando a los agentes.

      Patrullas de la Ertzaintza desplazadas al lugar desplegaron una «línea de contención» para alejar a estas personas del taller. El dispositivo policial se mantuvo durante unos veinte minutos hasta que los ánimos empezaron a calmarse.