Un vigilante de un restaurante niega haber asesinado a un cliente

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      Un vigilante de un restaurante niega haber asesinado a un cliente

      29-03-2011 / 17:00 h

      Las Palmas de Gran Canaria, 29 mar (EFE).- El vigilante de un restaurante de Playa Blanca, en Lanzarote, ha negado hoy ante un jurado de Las Palmas haber asesinado a un cliente al que debía 300 euros y ha dicho que no se explica cómo estaban sus huellas en su casa, donde la víctima fue apuñalada en pasado 6 de octubre de 2009.

      El Ministerio Fiscal reclama una pena de 23 años de prisión para el acusado, Yousesf A., quien, según explicó al tribunal popular, apuñaló con un cuchillo de forma inesperada por la espalda y, una vez en el suelo, le propinó más de diez puñaladas en la cabeza "hasta degollarlo como si fuera un cordero".

      La acusación particular, que eleva a 25 años la pena para el acusado, señaló que el procesado actuó sin "piedad ni lástima" y se ensañó con la víctima, B.S.C., de 58 años, quien recibió quince puñaladas, y aseguró que los testigos, las pruebas y los forenses así lo determinarán en el juicio que se celebra en la Audiencia de Las Palmas y que se prolongará durante la semana.

      El abogado de la defensa, Gorka Jauregui, pidió su absolución y explicó que su defendido no tenía ningún motivo para matar a B.S.C., a quien servía todas las mañanas un café en el restaurante que vigilaba y donde también se encargaba de secar los cubiertos, según indicó el acusado al tribunal.

      Jauregui destacó que la única prueba de cargo que existe son las huellas halladas en tres interruptores de la vivienda de la casa de la víctima, donde tuvo lugar el crimen entre las 06.40 y las 07.00 horas, y donde "nunca" estuvo el acusado.

      El procesado explicó que su jornada de trabajo comenzaba entre las 21.30 y las 22.00 horas y concluía a las 06.30 horas, y que el día de los hechos él se fue directamente a su casa, y que después se dirigió a la localidad de Soo, a 30 kilómetros de Playa Blanca, para comprar un cordero, por lo que, según su abogado tiene la "coartada perfecta".

      El acusado relató al tribunal que cuando le tomaron las huellas dactilares en las dependencias de la Guardia Civil de Playa Blanca le "apuntaron con una pistola en la cabeza" y le ordenaron mirar hacia otro lado.