'Los gritos del 'segurata' muriendo daban miedo, acojonaban'

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    • 'Los gritos del 'segurata' muriendo daban miedo, acojonaban'

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      SUCESOS | Fallece en la estación de tren de Castelldefels
      'Los gritos del 'segurata' muriendo daban miedo, acojonaban'
      • Testigos de la muerte del vigilante de Castelldefels relatan el crudo episodio
      • El agresor volvía a casa tras una noche de fiesta y excesos
      • Se baraja que haya perdido la vida por un paro cardiaco

      Héctor Marín | Castelldefels
      Actualizado viernes 01/04/2011 18:30 horas

      Todavía era de noche cuando un adolescente ha protagonizado un suceso en la estación ferroviaria central de la localidad barcelonesa. El tipo, Sergio M. G., de 20 años de edad, conocido en Castelldefels por la Policía Local, regresaba a casa tras una noche de fiesta y excesos, cuando, a las 6.35 horas, tras apearse en la estación, se ha enfrentado con un agente de seguridad de 44 años, Rafael J. G., quien, tras un forcejeo que le habría ocasionado un paro cardíaco, ha perdido la vida en plena calle.

      "Los gritos del 'segurata' muriendo daban miedo, acojonaban", ha explicado a ELMUNDO.es un testigo presencial de los hechos, Antonio Ferrer, dueño del bar Boga Boga, situado en las inmediaciones de la estación de Renfe.

      "En el momento del suceso apenas estaban en la puerta de la estación el agente de seguridad, un repartidor de periódicos y el chaval que ha empezado todo", ha recordado el hostelero.

      "Para salir de la Renfe, el chaval había saltado los tornos porque viajaba sin billete; estaba montando jaleo y quería entrar de nuevo, pretendía volver a subir al tren", ha añadido el testigo.

      Asegura Antonio que en la reyerta "no ha habido demasiadas hostias". En el lugar exacto del suceso, un punto situado entre la estación y el cercano teatro municipal, no había manchas de sangre.

      El hostelero ha afirmado que apenas ha visto sangrar "por la nariz al guardia de seguridad" de Prosegur, un hombre al que ha definido como "alguien muy amable al que conocíamos bastante por su trabajo en la estación".

      Después, una vez las autoridades policiales y sanitarias han llegado a la céntrica estación, un taxista ha visto como "trataban de reanimar a la víctima con masajes cardíacos".

      Según este conductor, el colombiano Mauricio Aponte, "el hombre murió de un infarto tras un forcejeo por el interior y el exterior de la estación". La víctima es padre de un niño.

      El papel del repartidor de diarios gratuitos ha sido determinante para detener al sospechoso, que ha sido reducido por las fuerzas del orden en medio de un gran escándalo que ha despertado a vecinos de los aledaños de la plaza de la estación de Castelldefels.

      Fuentes policiales aseguran que el detenido ya había importunado a más de un pasajero durante el trayecto ferroviario y que, lejos de deponer su molesta actitud, ha seguido incordiando al personal al apearse del convoy, momento en que el agente le ha recriminado su conducta.

      Los sindicatos critican falta de recursos

      Por otro lado, el gerente del Sindicato Independiente de Profesionales de la Vigilancia y Servicios de Catalunya, Pedro Oliva, ha criticad el recorte de presupuesto por parte de Renfe, lo que, según su relato, ha limitado el número de vigilantes en Castelldefels, considerada un lugar problemático por la abundante afluencia de viajeros.