Impresionante testimonio del patrón del palangrero "Balueiro" sobre la piratería

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    • Impresionante testimonio del patrón del palangrero "Balueiro" sobre la piratería

      GALICIA

      Impresionante testimonio del patrón del palangrero "Balueiro" sobre la piratería
      "Los que nos gobiernan son incapaces, conociendo las posiciones de los nodrizas y las nuestras, de advertirnos de que estamos cerca de un peligro inminente", asegura Argimiro González Blanco

      XORNAL.COM 12/01/2011 - 14:26 h.

      El reciente secuestro del buque mozambiqueño "Vega 5" en la zona sur del océano Índico ha disparado todas las alarmas ante el amplio radio de acción de los piratas somalíes que, con mejores medios, comienzan a atacar a la flota lejos de las áreas habituales y, por extensión, fuera de la zona de actuación de la Operación Atalanta, según revela Industrias Pesqueras.

      Desde el Índico, Argimiro González Blanco, patrón del palangrero “Balueiro”, es uno de los gallegos que está viviendo en primera persona la situación ya que el buque está en estos momentos navegando en dirección al puerto de Durban y el día del secuestro del “Vega 5” estaba a tan sólo 140 millas del buque mozambiqueño. Desde allí ha remitido a la revista que dirige Alfonso Paz Andrade una carta en la que deja clara y patente la preocupación del sector y de sus familiares por la indefensión que sienten ante los ataques de los piratas.

      Industrias Pesqueras ha decidido mostrar su solidaridad "con todos los hombres de la mar que, a su ya dura tarea, han de sumar el temor a vivir una situación trágica como es el secuestro". Xornal.com ha secundado la publicación de dicha carta en su integridad:

      TENER CUIDADO
      Argimiro Gónzalez Blanco
      Patrón del palangrero “Balueiro”
      Es la frase que más me han dicho o escrito estos días y reconozco la preocupación de los que nos quieren, conocen y aprecian, por eso me emociono cuando leo o la escucho. Pensar que no sólo nosotros sufrimos esta anarquía, sino que muchos, directa o indirectamente, la sufren con nosotros.

      Tener cuidado, tener cuidado, se repite cada segundo dentro de mi cabeza. Es la súplica que los nuestros hacen para que no nos pase nada, para que no bajemos la guardia, para que no nos secuestren! ¿Cómo conseguirlo? ¿Cómo no hacer mas daño y causar más angustia de la que ya pasan nuestras familias? ¿Cómo salir de ésta y volver a casa?, ¿cómo podemos tranquilizarlos de que todo va bien, que todo sigue igual, que pronto volveremos…?

      Tener cuidado, tener cuidado, tener cuidado de qué. ¿Del ciento de barcos que nos rodean?, ¿de la cantidad de buques asiáticos que faenan por esta zona, todo ellos idénticos al que emplean los piratas como nodriza?. Barcos que sin llegar a nuestro alcance visual, pueden arriar su diminuta y veloz lancha, casi indetectable por nuestros cortos radares o que cuando estos las detecten, sea demasiado tarde para evitar lo inevitable. Nuestros barcos fabricados para un tipo de pesca especifica que difieren mucho de la construcción de un atunero de mayor tamaño y envergadura. Nuestros barcos son rasos de costado, bajos de franco bordo, fáciles de abordar y asaltar con un simple salto desde un bote o lancha auxiliar. Son barcos que alcanzan un tercio de la velocidad de un atunero normal; barcos de no mas de 27 metros de eslora, que apenas tienen espacio para su tripulación e imposible de acomodar un cuerpo de seguridad; barcos que por su escasa rentabilidad seria inviable soportar los costes de una seguridad privada.

      Tener cuidado, tener cuidado, era lo que hacíamos hasta ahora, faenar más al sur, en zonas más alejadas del conflicto. Pero nos dedicamos a pescar especies migratorias que imponen sus caprichosos desplazamientos naturales, intentamos aprovechar estos recursos lo más al sur posible, adentrándonos en zonas de mucho peor tiempo, canjeando la seguridad de estar lejos de los piratas por la inseguridad de las condiciones meteorológicas adversas. Sin embargo, con el secuestro del Vega V, nos hemos dado cuenta de que no sirve de nada, que los piratas disponen de medios para llegar a donde quieran y, lo que es peor ,que se pueden pasear a capricho por todo el océano Indico, sin que nadie los detenga. Nos damos cuenta de que Atalanta es sinónimo de tirar el dinero y que lo que impera es una mafia internacional tan grande que están instaurando la anarquía en el mar, que hemos vuelto al siglo XVII con los piratas, corsarios y bucaneros.

      Tener cuidado, tener cuidado, ¿de quién?, ¿de los que nos gobiernan, que nos hacen equipar con la tecnología necesaria para conocer nuestra posición exacta en cada momento (caja azul) y que sólo la utilizan para sancionarnos fuertemente, cuando en un calculo erróneo por corrientes, en una zona como esta del canal en que nuestro palangre puede llegar a derivar 80 millas en un día, invadimos involuntariamente un par de millas la línea divisoria de las 200 de las aguas de un país tercero? Pero son incapaces, conociendo las posiciones de las nodrizas y las nuestras, de advertirnos de que estamos cerca de un peligro inminente.

      Tener cuidado de que no nos llegue la típica y española carta terrorista que nos comunique que somos objetivo, para que así como tantos españoles amenazados por el terrorismo podamos disfrutar de que el gobierno nos haga merecedores de una seguridad equiparable. Se necesita un matasellos para darse cuenta de que los españoles somos uno de los objetivos primordiales de estos terroristas. ¿Quién conoce secuestros de americanos, de ingleses o franceses? uno de cada cien, las listas de secuestrados están llenas de ciudadanos del este (ucranianos, polacos, etc.), de asiáticos (filipinos, indonesios, chinos, etc.). De un sin fin de tripulaciones de países tercermundistas o casi y desgraciadamente de españoles. ¿Somos otro país tercermundista? ¿O el que es tercermundista, es nuestro Gobierno? ¿O consiguió que nos evalúen como tal? Indudablemente, somos carne de secuestro porque pagamos y no me cabe la menor duda de que debemos de seguir haciéndolo, pues al compañero que caiga hay que sacarlo de ahí cuanto antes, que ya bastantes secuelas psicológicas le van a quedar. Pero hay que imponer respeto como lo han impuesto otras naciones que están sufriendo mucho menos este tipo de terror.

      Tener cuidado, de abrir mucho la boca y de contar los malos tratos que sufrieron los compañeros del Alakrana o del Sakoba, de por qué se intenta ocultar la realidad al resto de los ciudadanos. Hay que hablar del terror que sufrieron y del que vieron sufrir. Hay que hablar de que para esta gente no hay derechos humanos. Hay que hablar de la mujer y la hija de 13 o 14 años del capitán de un mercante secuestrado que cometieron la fatalidad de aprovechar unas vacaciones para hacer una travesía con su padre y que ahora sufren brutales y múltiples violaciones todos los días, infectadas ya, sabe Dios de cuantas enfermedades. Hay que hablar del millar de secuestrados que tienen en su poder, marineros de terceros países en buques con banderas de conveniencia que nadie reclama y que nadie va a pagar rescate por ellos. Hay que hablar de que es lo que está pasando con esta gente, de cuantos aún están vivos y en qué condiciones. Hay que hablar de que como en pleno 2011 no se puede acabar con este infierno y con quienes se están beneficiando de ello. Que pintan ciertos despachos de abogados y un sin fin de intermediarios, quién se está llevando tajada y enriqueciéndose a costa de nuestro sufrimiento, quién le vende las armas, qué destino lleva tanto dinero y donde se para, el entramado mafioso internacional que se ha montado, de que el señor Zapatero podía tener un poco más de huevos y en un principio pasarse por el forro, todos los convenios y cupos de pesca firmados por España y autorizar a los buques españoles a salir de aquí y aún que no tengamos cuota en otro océano permitirnos faenar en aguas más tranquilas y lejos de esta amenaza real, de no ponernos tantos impedimentos y burocracia para hacer sólo nuestro trabajo, lo que alimenta a nuestras familias, pescar, que nunca fue una profesión plácida y tranquila como todos sabemos, pero que al peligro y dureza natural que ya encierra en si este trabajo, nos castiguen con soportar esto. Parece que es peor que hagamos sobrepesca en el Atlántico a que nos pesquen y nos torturen a nosotros aquí.

      Tener cuidado de enviar tropas y gastar millones en instaurar la paz en otros países, de tantas misiones humanitarias y de tener a tus ciudadanos trabajadores en zona de guerra.

      De llevarte más de un tercio de mí salario en impuestos para no poder vivir como otro trabajador español, trabajando tranquilo y afanado en cumplir con mi obligación.

      Tener cuidado de no sentirme una mierda por ser español.

      Tener cuidado, tener cuidado vosotros, familiares y amigos, del ring, ring del teléfono con la llamada del fatídico suceso, de la página del diario con la fatal lectura del agónico comentario de boca en boca, del sin vivir, que nosotros sólo podemos tener cuidado de una cosa… de que no nos falle la suerte…

      Argimiro Gónzalez Blanco
      Patrón del palangrero “Balueiro”