Los grafitis se suben al tren tradicional sin permiso ni apoyo social

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      SOCIEDAD
      Los grafitis se suben al tren tradicional sin permiso ni apoyo social

      Cuenca - Local | C.Moral 20:14 |

      Ni el tradicional lienzo, ni el papel, ni la tabla. El nuevo soporte pictórico del arte moderno se encuentra en las calles, a la vista de todos para lo bueno y para lo malo. Y es que, aunque una gran mayoría de los ciudadanos se niegue a aceptarlo, el grafiti se ha convertido ya en una forma de expresión callejera o, si lo prefieren, en el arte urbano de nuestra época. Una moda que, aunque no es novedosa, sigue despertando la atención de muchos de nosotros.

      Los trenes de media distancia que tienen Madrid y Valencia como principales puntos de destino y que duermen en nuestra ciudad se convierten en los improvisados soportes de los grafiteros. Una infinita gama de colores oculta el blanco y el gris del ferrocarril. Mensajes difíciles de descifrar e ilustraciones susceptibles de múltiple interpretación que “ensucian”, para unos, y “embellecen”, para otros, la estructura del tren.

      La vigilancia, ¿una causa?

      Vecinos del barrio de la estación y otras fuentes cercanas apuntan a la inexistencia de vigilantes de seguridad nocturnos como la principal causa de estos hechos. Aseguran que desde el pasado mes de junio, “la vigilancia se limita a las fuerzas de Seguridad del Estado” y dicen también que la mayoría de los autores materiales de estos grafitis proceden de ciudades como Madrid o Valencia. Además, en los últimos tiempos, estas pintadas pueden verse también en otros puntos de la ciudad.

      Desde el departamento de Comunicación de Adif, afirman que el de los grafitis es un “problema que se da en toda España desde hace años” y desmienten que en Cuenca se haya reducido el personal de seguridad en los últimos meses, “ya que allí no hay vigilancia permanente, sino que existen patrullas itinerantes que trabajan en coordinación con las Fuerzas de Seguridad del Estado”. Por su parte, desde Renfe Operadora se encargan de denunciar el acto y posteriormente proceden a la limpieza y pintura del convoy. Pasajeros consultados por este periódico señalan que los grafitis no sólo contribuyen a “dar una mala imagen de la ciudad”, sino que “crean inseguridad”. Otros, en cambio, entienden los grafitis como arte moderno que “embellece” las ciudades.